El Rincón de Galadras

= PUBLICIDAD =




















Rentabiliza tu sitio!


Domingo, 01 de noviembre de 2009

A lo largo de la historia el hombre siempre ha querido saber su origen y su destino.

Desde tiempos inmemoriales, el ser humano ha intentado encontrar respuestas a todas las preguntas que le suscitaban su entorno. ¿Por qué llueve? ¿Por qué el viento sopla?, etc.

Estas primeras preguntas, y todas las relacionadas con su entorno, fueron respondidas gracias a la creación de unos seres superiores que controlaban ese entorno. La falta de conocimientos científicos, motivó la superstición, y ésta la religión, las creencias mitológicas y la creación de tantas deidades como preguntas sin respuesta teníamos.

Pero al mismo tiempo surgieron preguntas más personales, más íntimas, por lo menos a algunos seres humanos con más inquietud que los demás. ¿Por qué estamos aquí? ¿Por qué cada ser humano es diferente a los demás? ¿Por qué uno es de una forma y otro de otra? ¿Por qué unos tienen unas capacidades y otros otras?

En esto, debieron empezar a analizar, a estudiar en busca de una explicación.

Esto estuvo en manos de los ancianos de la tribu, que con el tiempo formarían un estrato social que surgió en cualquiera de las culturas que queramos estudiar o de la que tengamos noticias o restos. Los chamanes, magos, brujos, iniciados, sacerdotes… fueron los encargados de comunicarse con las deidades, en pos de tener un buen entendimiento con ellos y propiciar su aptitud positiva hacia el ser humano.

Pero además, fueron los primeros que empezaron a hacer astrología. Ellos fueron los primeros que empezaron a dar una con la existencia de una influencia en ese niño que nació en luna llena, o cuando la estrella más brillante estaba en un determinado lugar del cielo o no, etc., etc.

Con esto fueron poniendo los cimientos de un conocimiento acumulativo y estadístico, que es la base de la astrología.

Evidentemente, en un primer momento no conocían todos los astros del cielo, pero con la observación detenida y calmada del cielo y, por supuesto, los avances  tecnológicos y mitológicos, se fue formando la astrología.

Inicialmente su fin era el prever las posibilidades de un rey ante una batalla, la posibilidad  de que un recién nacido tuviera el destino de destronar a un tirano o de producir algún cambio en su sociedad. Esto motivaría interés por parte de todo el mundo, no ya los reyes, de conocer su destino y el de los suyos.

Con todo esto la astrología se fue convirtiendo en un instrumento que servía para conectar la mente al alma, siendo de extrema utilidad para nuestro crecimiento y transformación. Nos puede indicar los momentos de crisis y sus causas, explicándonos el significado de las distintas fases de la vida.

Lamentablemente la astrología se fue disociando de la astronomía (íntimamente ligadas desde los orígenes) según fuimos entrando en el mundo científico, donde el “si no lo veo, no lo creo” se ha ido imponiendo, condenando a la astrología como instrumento de personajes misteriosos, extraños, que inspiran dudas y que incluso pensamos, que si se disgustan, nos pueden echar mal de ojo y que es mejor tener tierra de por medio con ellos. Solo se recurren a esos “brujos actuales” cuando nuestra desesperación o inquietudes llegan a unos límites de desesperanza y ya no vemos ningún otro camino. Entonces si recurrimos a ellos, a los astrólogos, a los tarotistas, a los brujos, para que nos den una explicación del por qué estamos donde estamos y nos dé una explicación que nos exculpe de nuestra propia responsabilidad y nos dé la esperanza de un futuro mejor.

Pero el astrólogo no pertenece a este grupo. Es un científico que, proyectando el cielo el día y hora de nuestro nacimiento nos habla de cómo somos, de lo que somos y de lo que podemos hacer, de lo que no debemos hacer y de cómo podremos afrontar nuestra propia vida.

Pero  claro, ciertamente los horóscopos que todos podemos leer en la prensa o escuchar en la radio o ver en la televisión, no fomenta precisamente este concepto del astrólogo.

En estos medios se habla básicamente de un aspecto de nuestro nacimiento, el Sol, olvidando que éste es uno solo de los 24 o 50 que deberíamos tratar para hablar de cómo es una persona o de cómo le va a ir en esa semana.

Con esto no es extraño que el que más y el que menos sea susceptible con el horóscopo, en la mayoría de los casos cualquier coincidencia es pura casualidad. Normal.

Por ejemplo, resulta mucho más determinante en nosotros el signo Ascendente, incluso en el físico de una persona y su personalidad que el signo en el que se encuentre el Sol, que es el que determina nuestro signo zodiacal natal.

El ascendente es el signo que se encuentra saliendo por el horizonte en el momento de nuestro nacimiento.

Por tanto cada dos horas, el signo ascendente cambia. Pero además, el ascendente cambia de grado cada 4 minutos, por lo que es necesario saber con exactitud la hora de nacimiento. Y el lugar, por supuesto. Dependiendo de dicho lugar, el signo será diferente o se encontrará a diferente altura sobre el horizonte, lo que cambiará el área de experiencia de la persona en cuestión. Por supuesto sobre el ascendente hablaremos más extensamente.

Quede claro que con esta serie de artículos, no pretendo enseñar astrología, sería demasiado extenso el material e inmenso el tiempo. Tampoco pretendo hacer un detallado desarrollo de la significación de cada aspecto planetario, de las casas, regentes, planetas retrógrados, etc. Simplemente pretendo daros a conocer unos conocimientos básicos de astrología y, sobre todo, desmitificar su uso y descubriros lo mucho que os puede ayudar, no solo a entenderos a vosotros mismos, sino a entender a los demás y todas y cada una de las circunstancias que nos rodean.

Si haré especial énfasis en la parte de cómo descubrir nuestras propias potencialidades y capacidades y de ese modo, que nos ayude a centrarnos. Por ejemplo, y sobre todo para aquellos que tengas hijos, ayudarlos a saber para qué tiene cualidades especiales nuestro hijo, y ayudarle, de ese modo, a orientar su vida.

Seguro que conocéis algún caso de unos padres que tienen algún problema con su hijo porque no saben cuál va a ser su futuro. El niño parece desorientado, que no sabe lo que quiere, que no tiene cualidades para aquello en lo que queremos orientarlo. O, incluso, ayudarnos a saber por qué es un niño rebelde, o difícil y cómo le podemos ayudar a centrarse y superar esa actitud tan difícil que parece que tiene.

Esto es lo que se ha dado en llamar astrología psicológica o psicología astrológica. O, al menos, yo lo llamo así.

Espero que os interese y, sobre todo, os sirva de algo.

En el próximo artículo estará constituido por un pequeño glosario de términos astrológicos, para que todos sepamos de qué estamos hablando.

Continuará…..


Publicado por sagnasebar @ 13:35  | Astrolog?a
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios