El Rincón de Galadras

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Martes, 20 de mayo de 2008

Como todos sabeis, la vida del hombre está muy estrechamente unida a la del fuego. Desde los arbores de la humanidad, él nos ha iluminado, nos ha calentado, nos ha ayudado a auyentar peligros y... por supuesto nos ha cautivado desde siempre.

¿Quién no se ha quedado en alguna ocasión ensimismado viendo arder un fuego en la chimenea, o simplemente la pequeña llama de una cerilla?

En todas las mitologías el fuego es el origen de todo. Los dioses más poderosos, o el dios de los dioses se asimila al Sol, símbolo por antonomasia del fuego.

En las tribus antiguas, el que poseía el poder de invocar al fuego, era reverencia, respetado y considerado un ser superior, pues a través del fuego tenía contacto directo con los dioses.

En la propia biblia, el libro más leído y traducido de toda la historia, se asimila la imagen de yavhé y su palabra al fuego. Y no es nuevo, por supuesto.

El fuego, siempre más que destrucción, se ha considerado símbolo de poder, de regeneración, de renacimiento. Con el fuego, algo viejo, obsoleto, desaparece, para dar paso al nacimiento de algo nuevo, revitalizado.

Y, por supuesto, las artes adivinatorias no ivan a ser menos. Mucho antes que el tarot, que las runas, que los presagios leídos en las entrañas de los animales sacrificados, el chaán, el druida, el mago de la tribu, observaba el crepitar de las hogueras para saber el resultado final de cualquier acontecimiento. Además incluían en ese fuego mágico, primigenio, aromas de la naturaleza (hojas, hierbas) y estudiaban, incluso, las brasas sobrantes de esa fogata o la grasa desprendida de las antorchas.

Con este artículo voy a comenzar a analizar el arte de la adivinación a través de las velas, no su aspecto ceremonial o mágico, sino su aspecto simbólico, intentando desentrañar el mensaje escondido en la llama de la vela, en su tamaño, en su movimiento y, también, analizaremos que indica las diferentes formas de derretirse la cera, las formas que crean, lo que nos dice. 

Aquí el color de la vela no es lo fundamenta. Únicamente tendremos en cuenta nuestra vela zodiacal, es decir, el color de vela que nos corresponde con nuestro signo del zodíaco.

En este aspecto hay muchas opiniones a la hora de asignar a cada signo un color. Yo emplearé la combinación más aceptada por la mayoría de autores, aunque, ante la duda, mi opinión es que cada uno debe emplear el color que más le atraiga y que más le guste.

¿Por qué? La astrología no es simplemente un signo zodiacal. De echo el signo natal, es decir, aquel en el que nacemos según la fecha y hora de nuestro nacimiento, no es el que mejor nos define. En linea generales si, pero individualizando no. Por ejemplo, tiene mucho más que ver en cuanto a como nos ven los demás o, mejor dicho, como nos comportamos con los demás y nuestra aptitud hacia el exterior, el signo ascendente, es decir, el signo que está subiendo por el horizonte en el momento de nuestro nacimiento. Sin mencionar, por supuesto, la cantidad ingente de aspecto que existen entre los diferentes planetas, con los otros signos, con las casas... en fin, tal cantidad de factores, que yo me fío mucho más de lo que mi interior me dice con respecto al color.

Por esto, aunque os detallaré una lista con los colores más aceptados para cada signo zodiacal, siempre os recordaré, y recomendaré, que useis aquel color que más os guste, que más os atraiga o que más os llene; o aquel color que más paz os inspire, ya que puede haber algún color que os produzca inquietud o intranquilidad.

Como para cualquier ritual, deberéis escoger un sito especial y donde os sintáis cómodos. Un lugar donde tengáis intimidad y que sea... "vuestro rincón", ese pequeño espacio que todos tenemos, o que deberíamos tener, en nuestra casa. Si no lo tenéis, buscarlo, ya no solo para realizar rituales, sino porque, dada la individualidad de cada alma, todos necesitamos un rincón donde estar solos con nosotros mismos  y que sea especial solo para nosotros... digamos "nuestro pequeño mundo".

Es muy recomendable, que además de la vela del color zodiacal o el color escogido, dispongamos de una vela blanca y una negra. La blanca para que proyecte su positividad sobre el ambiente; la negra para que absorba la negatividad circundante.

Por supuesto podemos añadir aromas al ambiente, inciensos, esencias, en general cualquier cosa que nos ayude a relajarnos y a concentrarnos

Ni que decir tiene, que ese rincón ha de ser un sitio donde no existan corrientes de aire ni, por supuesto, el más mínimo riesgo de incendio, pues para analizar la forma que deje los restos de la cera, se debe dejar que se consuma completamente. ESTO ES FUNDAMENTAL: SEGURIDAD.

Analizaremos varios sistemas. Estudiaremos la forma de arder de la vela a través de las llamas, su danza, su tamalo, su crepitar, posible aparición de colores. También veremos las lágrimas que forma la cera al desbordar la vela, si cae una sola, si son varias, si cambia de dirección. Otro sistema es el del "sella de cera", es el resto que queda una vez consumida completamente la vela. Y por último, descubriremos los misterios del oráculo de cera.

Espero que todo esto sea de vuestro interés y que, si fuera necesario, os ayude a orientaros en esos momentos en los que nos sentimos desorientados y perdidos. La solución siempre la tenemos en nuestro interior, solo que en ocasiones necesitamos una pequeña ayuda exterior para encontrarla, este es el gran secreto del oráculo de cera.

Hasta el siguiente artículo


Publicado por sagnasebar @ 20:07  | Esoterismo
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