El Rincón de Galadras

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Martes, 15 de abril de 2008

Cada clase de flor tiene su significado propio, pero en sueños no siempre podemos identificarlas, ya sea porque en el sueño no existe una clara identificación, por no reconocerlas, por soñarlas en la amplitud del campo, o mezcladas formando ramilletes o adornos florales. En estos casos es suficiente guiarnos por el simbolismo de las flores en general.

Por su esencia las flores son el símbolo de lo fugaz y transitorio, de la primavera y de la belleza. Por su forma, el cáliz de la flor es, como la copa, el receptáculo de la actividad celeste (a su vez simbolizada también por la lluvia y el rocío), por lo que la flor también se convierte en una representación del alma, en un símbolo del amor y armonía. Por último, el color añade un nuevo simbolismo a los anterioes. Es en base a todo esto que se desarrolla la interpretación de los sueños de flores.

Si nos limitamos a verlas, el sueño expresa nuestra necesidad de encontrar otra alma que colme nuestras necesidades afectivas, y es por ello que casi siempre anunciará el inicio de una relación sentimental. Si además cogemos las flores, es que dicha relación sentimental será intensa y correspondida; y si las recibimos de otra persona, son una garantía de amor de quien nos las entrega.

Si nos limitamos a oler las flores, el sueño nos revela que hemos dejado pasar una buena oportunidad, y si las vemos marchitar, tanto puede ser una indicación de que la relación amorosa está llegando a su fin, como reflejar, desilusiones y desengaños.

Por otra parte, junto a su mensaje de amor, las flores nos advierten de que la pasión siempre es fugaz y que el amor debe fundamentarse en algo más elevado, pues de lo contrario desparecerá al apagarse la pasión.

Y a quienes creen que ya han hecho tarde para el amor, este sueño les recuerda que cada año nacen y se marchitan muchas flores, que ningún año es el último, pues el verdadero amor posee suficientes matices de expresión que no tienen que limitarse a los más físicos y externos.

Por su color dominante, las flores anaranjadas y amarillas reflejan un simbolismo solar, de vida y energía creadoras; las rojas, la pasión y los sentimientos ardientes; las azules, la irrealidad soñadora.


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