El Rincón de Galadras

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Mi?rcoles, 19 de diciembre de 2007
Hoy amigos, os voy a contar algo que me pas? a mi, y por muchas otras situaciones y experiencias, no me qued? mas remedio que creer en ello, pero en cualquier caso, resolv? un peque?o problema que ten?a.

Yo creo en la reencarnaci?n en sucesivas vidas. En cada una de ellas aprendemos una serie de lecciones y, de aprobar, pasamos al siguiente curso o vida. Con esto el esp?ritu, lo ?nico que persiste del ser humano, y todas las religiones o creencias lo consideran as?, va aprendiendo y evolucionando hasta alcanzar el nivel suficiente para volver a unirse a la Luz Primegenia.

Bien, voy al grano de la historia que os quiero contar.

Desde siempre, casi desde que tengo uso de raz?n y l?gicamente desde que tuve la primera novia, no soportaba y me sacaba bastante de mis casillas, que la chica en cuesti?n no me sujetara la mano. Es decir, cuando ?bamos cogidos de la mano por la calle, o estando sentados nos las cog?amos, si ella no apretaba la m?a, me pon?a bastante hist?rico y nervioso.

Esto fue as? durante muchos, muchos a?os. Prefer?a que no me cogieran la mano, antes que me la cogieran y dejaran su mano como muerta.

Cuando empec? a introducirme en este mundo fascinante de lo paranormal, empec? a trabajar sobre mis vidas pasadas, ya que yo ten?a muchas sensaciones e impresiones, y en muchos casos llegu? a comprobarlo, de que conoc?a lugares en los que no hab?a estado.

Los primeros pasos de este trabajo consistieron en dirigir mis sue?os hacia mi interior, para obtener im?genes de mi inconsciente, con la intenci?n de autoinducirme un estado de hipn?sis regresiva.

En una de esas sesiones, me vino el origen de mi problema.

Rondaba el a?o 1710 aproximadamente. Lugar, Edimburgo, ciudad que deseo con todas mis ganas visitar y que no lo he hecho, pero que fui capaz de describir perfectamente algunos edificios y en concreto uno, que sigue existiendo.

Yo era negociante inmobiliario, ya sabeis, hacia de intermediario de toda aquella persona que quer?a vender o comprar alguna propiedad.

Estaba felizmente casado, pero al volver a casa del trabajo, comenzaba mi penuria.

La que era mi mujer en aquella vida, hab?a dado a luz a una ni?a preciosa, en el edificio que os refer?a antes que en aquella ?poca era un hospital.

Pero, dificultades en el parto, la hab?an sumido en un estado de coma profundo.

Todas las tardes, al volver a casa, iba a la habitaci?n, me sentaba al lado de la cama y la cog?a la mano.

Su mano, fr?a, quieta, muerta.

La hablaba, la rogaba, la lloraba, pero no hab?a respuesta. Su mano permanec?a tan mortecina como siempre.

Fueron muchos a?os los que permaneci? as?, todos los cuales solo ten?a una esperanza, que un d?a al volver a casa, hubiera tenido alguna reacci?n, alg?n gesto, que ese d?a al cogerla de la mano, me la apretara por fin.

Pero no ocurri? nunca.

Un d?a, paso lo inevitable, y a nuestra preciosa hija y a mi, nos dej? definitivamente.

Despu?s de confirmar este sue?o a trav?s de comprobar, por personas que si que han estado en edimburgo, tanto de visita como viviendo all?, la veracidad de mi descripci?n de ciertas zonas y lugares de la ciudad, no tuve m?s remedio que creerme esas im?genes.

Lo m?s curioso fue que, desde ese momento, dej? de tener problemas con c?mo me cog?a la mano mi pareja.

Yo no me pon?a nervioso, ya no me sacaba de quicio. Simplemente me recordaba una vida en la que una mano inm?vil y mortecina fue el sustento de mi ser y de mis esperanzas.

Si teneis alg?n tipo de man?a semejante, no desecheis la posibilidad de que sea un resto de alguna vida pasada o de un trauma de esa infancia que no recordamos por ser demasiado peque?os.

Un saludo muy cordial amigos, hasta la pr?xima historia.

Publicado por sagnasebar @ 20:22  | Historias y cuentos
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