El Rincón de Galadras

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Domingo, 16 de diciembre de 2007
El sol de la ma?ana brillaba sobre las torres de Toledo, cuando don Rodrigo, el ?ltimo rey godo, sali? fuera de la ciudad seguido por numerosos cortesanos y caballeros. La comitiva serpente? por las vueltas del camino hasta divisar una singular torre cil?ndrica, de gran altura y magnificencia, construida sobre una enorme roca.

Don Rodrigo y sus cortesanos llegaron al pie de la torre, cuya entrada estaba cerrada por una maciza puerta de hierro. El Rey se aproxim? al portal y orden? a los viejos guardianes abrir la puerta. Los ancianos retrocedieron espantados.

-?Ay, Majestad! -exclamaron- ?Dese?is acaso soltar los duendes de esta torre para que sacudan la tierra hasta sus cimientos?

- Pase lo que pase, estoy resuelto a descubrir el misterio de esta torre. Quitad esos cerrojos.

Los ancianos, aterrorizados, obedecieron. Pero antes de que el ?ltimo cerrojo cediera del todo, recomendaron de nuevo al Rey que reflexionara:

- Cualquier cosa que est? en la torre es a?n inofensiva y yace atada bajo un poderoso hechizo. No os arriesgu?is a abrir una puerta que puede derramar un torrente de males sobre la Tierra.

Encolerizado, el Monarca toc? la puerta de hierro y esta se abri? balance?ndose lentamente, como si girase de mala gana sobre sus goznes. El Rey orden? que se encendieran antorchas y penetr? en el interior de la torre. Aunque era de coraz?n intr?pido, avanzaba con temor y vacilaci?n.

Tras recorrer una corta distancia, entr? en una espaciosa c?mara en la que hab?a una mesa de alabastro primorosamente labrada. Sobre la mesa encontr? un cofrecillo de oro, en cuya tapa aparec?a esta inscripci?n: <>.

Don Rodrigo abri? el cofre y sac? la tela de lino que conten?a. Al desdoblarla, vi? dibujadas en ella las figuras de varios jinetes de fiero aspecto, armados con sables y ballestas y tocados con turbantes y albornoces a la usanza ?rabe. Encima de estas figuras aparec?a escrita la siguiente leyenda:

<>.

El Rey se turb? y retrocedi? espantado. Entonces, las figuras comenzaron a moverse y se levanto del lienzo un ruido semejante al de un tumulto marcial, con el estr?pito de las trompetas, el relincho de los caballos y los gritos de un ej?rcito. A continuaci?n, el lienzo comenz? a agrandarse y extenderse como si fuera una enorme bandera, hasta ocupar todo el recinto. Las vagas e indefinidas figuras se agitaron aun m?s y el estr?pito y el bullicio se hicieron cada vez m?s furiosos.

Apareci? despu?s un gran campo de batalla, donde cristianos y musulmanes iniciaron un mortal combate. En la sala retumbaban el trote de los corceles, el toque repentino de los clarines y el redoble de mil tambores, mezclados con el entrechocar de espadas, mazas y hachas. Los cristianos se acobardaron ante el enemigo y los infieles arremetieron contra ellos, derrot?ndolos completamente.

Don Rodrigo no quiso ver nada m?s y se precipit? fuera del fatal sal?n, seguido por sus aterrorizados acompa?antes.

Sostienen los ancianos y los escritores de tiempos pasados que la violaci?n del secreto de esta torre anunci? la perdida del reino godo.

(En el a?o 711 en la batalla de Guadalete cae muerto Don Rodrigo, derrotados por los ?rabes, con lo que acaba el reino visigodo en Hispania, que pasar? a llamarse Al-Andalus)

Publicado por sagnasebar @ 13:40  | Historias y cuentos
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