La figura de un niño de corta edad simboliza la felicidad del hogar.
Cuánto más cuidado y regordete esté el niño, tanto o más será la dicha que tengamos.
Si el niño está famélico, enfermo o descuidado, ése es el estado de nuestro hogar.
Verse a uno mismo convertido en bebé, el soñador se siente muy mimado por los que le rodean, pero sabe que es frágil y que precisa de esa atención.
Oír en sueños el llanto de un bebé se interpreta como mala salud y percances.
Si una mujer sueña que amamanta a un bebé, será traicionada por una persona cercana a ella.
Soñar que nuestro bebé nace muerto, nos cortarán la capacidad de acción.
No debemos confundir los sueños de bebés, ni con los de nacimiento ni con los de parto, cuya significación podeis encontrar en los artículos correspondientes.