En muchas ocasiones he recibido consultas para la realización o conveniencia de rituales de amarre.
Efectivamente este es un tema que preocupa a muchas personas. No cabe duda de que la pérdida de una persona amada o la dificultad para tenerla a nuestro lado es algo que nos produce tal vacío y desazón, que parece normal que nuestro deseo de llenarlo pueda pasar por recurrir a cualquier ardiz que nos ayude.
Ahora bien, no debemos olvidarnos que el en el amor debe haber una correspondencia y si ésta no es biunívoca, el forzarla no va a crearnos más que problemas.
Otras veces, la petición a sido menos comprensible. Me han llegado a solicitar la realización de un ritual para impedir el desarrollo o mejora de una determinada persona que había perjudicado al solicitante, o al menos eso me indicaba.
En un punto intermedio tenemos los casos de personas que se sienten atacadas, aunque no sea así, y desean una protección o incluso una devolución de ese ataque.
Esto esto genera una gran confusión además, por supuesto, de todo un ejército de parnafernalios que se aprovechan de todas estas circunstancias y necesidades personales para ejercitar todo tipo de rituales y hechizos, con más fracaso que éxito, para llenar sus alforjas del dinero que, en muchos casos la persona en cuestión no le sobra.
Con esto se han creado, hace ya unos años, conceptos como magia blanca, magia negra, magia verde... todo un arco iris de magias y por supuesto un mundo de magos, a cual mejor, y que nos garantizan el 100 por 100 de resultados.
La realidad es otra.
En primer lugar intentemos aclarar el concepto de magia.
Según Wikipedia la magia son las artes, conocimientos y prácticas con que se pretende producir resultados contrarios a las leyes naturales conocidas valiéndose de ciertos actos o palabras, o bien con la intervención de seres fantásticos.
Si recurrimos al Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española: es el arte o ciencia oculta con que se pretende producir, valiéndose de ciertos actos o palabras, o con la intervención de espíritus, genios o demonios, efectos o fenómenos extraordinarios, contrarios a las leyes naturales.
Es decir, el mago va a menajar esas energías que todo lo inundan, que se encuentran presenten en nuestro ser y en las cosas que nos rodean, para conseguir un fin o lograr un propósito. Evidentemente pocos son los magos que lo consiguen y muchos los que, simplemente, nos llenan de falsas esperanza y nos vacían el bolsillo.
En base a todo esto, la magia es única, no hay tanto colorido de magias y existe el tal arco iris, lo que sí existe es el sentimiento o la intención con la que realicemos ese acto mágico y ahí es donde comienzan los colores a formar parte del concepto de magia.
Mientras exista la venganza, el odio, la envidia o cualquier otra de las múltiples energías negativas existentes, habrá magos que se aprovecharán de ellas para sacar partido, y serán ellos los creadores de la magia negra.
Cuando tratamos de influienciar en otra persona, ya sea para el bien o para el mal, estamos practicando magia negra, ya que no contamos con lo primordial, que es el permiso de la persona objeto de la influencia.
El mago negro tratará siempre de influir en el subconsciente. Al cambiar su forma de ser, está cambiando su conducta. Puede inducir sentimientos de odio, de culpa, de venganza, de rencor... pero también de amor, de ese amor que se nos escapó o que no llegamos a tener pero que sí deseamos.
Luego, aunque nuestra petición de hechizo provenga de nuestra intenso amor por esa persona, es un acto de magia negra.
¿Quiénes somos nosotros para decidir sobre la vida de los demás? ¿Qué derecho tenemos para ello? Si el destino a propiciado que esa persona nos deje de amar, o que no deba amarnos nunca, ¿es lícito obligarla a amarnos? Al decidir por nosotros mismos sobre la vida de los demás, estamos interfiriendo en la libertad del individuo y eso, nos guste o no, es Magia Negra.
Antes de hacer peticiones de este tipo, pensemos en nuestra reacción si llegásemos a enterarnos de que alguien nos esta realizando un “trabajo” de este tipo.
Personalmente creo que la magia negra es una pérdida de tiempo, de energía y de dinero, ya que el bien siempre a vencido en última instancia y el destino y el tiempo pone las cosas en su lugar.
Recurramos a la magia, si, pero como protección y no solo para cuidarnos de posibles “ataques”, sin devolverlo por supuesto, ya que nos llevaría a una guerra de energías que a nadie beneficiaría.
Utilicemos la magia para eliminar de nuestra vida esas malas energías que nos rodean, pero con el único fin de nuestro bienestar y el de nuestros seres querimos. Recurramos a ella para que nuestro ánimo se calme, para que ese estado de ansiedad o de depresión se nos pase y que la calidad de nuestra vida espiritual aumente.
Utilicemos rituales, hechizos, velas, inciensos pero para nosotros o para nuestros seres queridos, con su consentimiento, para proporcionar ánimo, para aumentar la confianza en nosotros mismos ante un nuevo proyecto, una entrevista de trabajo o ante nuestra actitud ante la vida en general.
Hagamos magia BLANCA.
¿Cómo distinguir a priori si un ritual es de magia negra o blanca? Desde mi punto de vista todo ritual puede ser tanto blanco como negro. Según lo indicado hasta ahora, lo que determina que un ritual esté de un lado o de otro no es la mecanica del mismo, sino el sentimiento con el que se haga, la petición que realicemos en él o la intención que tengamos en su realización.
¿Qué es un ritual o un hechizo? Es todo acto en el que recurrimos, a través de nuestros sentimientos, a una petición. Una petición que realizamos a algo que se escapa a nuestro entendimiento, pues siempre se recurre a un ente o ser superior, o a varios, ya sean deidades o espiritualidades o ancestros o simplemente a energías intangibles cuya existencias, por otra parte, no es demostrable de forma feaciente e indiscutible.
Teniendo esta premisa por bandera, podremos asegurar que todos somos o podemos ser, magos y que según los sentimientos o intenciones que nos motiven, seremos magos blancos o negros.
Por eso, con este artículo inicio una nueva categoría, en la que incluiremos rituales, hechizos y explicaciones sobre todo este mundo de la magia. He decidido apartar este tema de la categoría de esoterismo y de la del ocultismo, dado el volumen de consultas y peticiones personales que me realizáis.
En esta nueva categoría, incluiré aquellos rituales más efectivos, pero simples a la vez, siempre orientados hacia la magia blanca, con sentimientos e intenciones de protección.
Espero que sea de vuestro agrado y, por supuesto, no solo podeis añadir vuestros comentarios, sino que también podreis realizar peticiones sobre aspectos concretos o situaciones particulares, ya que para la misma petición pueden existir diversos tratamientos y rituales.
Siempre serán rituales de fácil realización, en los que los materiales necesarios no pasarán de ser velas, inciensos, especias, etc., y solo en raras ocasiones necesitaremos productos raros.
Utilizaré mucho las especias, en lo que se da en llamar magia natural. Considero que somos y formamos parte de una naturaleza y nada mejor para nuestro bienestar que integrarnos con ella y recurrir a sus buenas energías y a su limpieza de sentimientos. No olvidemos que, aunque algunas imágenes de la naturaleza nos puedan parecer crueles (un macho de elefante marino que mata a las crias de otro macho para dejar en herencia su propia progenie), no son actos de maldad, sino de supervivencia.
Espero que estos nuevos trabajos sean de vuestro interés.
Un cordial saludo a todos y hasta el próximo artículo