Telepatía, percepción de los pensamientos o emociones de un individuo a través de la comunicación extrasensorial.
En 1882 el poeta y ensayista inglés Frederic W. H. Myers utilizó por primera vez este término para hacer referencia a la (comunicación de impresiones de cualquier tipo de una mente a otra). Sin embargo, el estudio de los fenómenos telepáticos lo llevó a cabo el psicólogo estadounidense Joseph Banks Rhine, quien realizó numerosos experimentos con el fin de demostrar que la telepatía no era producto del azar. El neurólogo austriaco Sigmund Freud llegó a la conclusión de que la transmisión del pensamiento se debe realizar en un plano inconsciente. La telepatía es considerada una de las tres formas de percepción extrasensorial (ESP), junto a la clarividencia (capacidad para visualizar o percibir objetos o eventos lejanos) y la precognición o adivinación (habilidad para predecir acontecimientos futuros). La mayoría de los científicos dudan de la existencia de estas tres formas de percepción por la falta de fiabilidad de los tests realizados.
Esto es todo lo que se puede encontrar en la enciclopedia encarta sobre el término telepatía, pero la telepatía es algo más extenso y cotidiano.
Si, he dicho bien, cotidiano. Seguro que en más de una ocasión, con vuestra pareja, hermanos u otras personas con las que tengáis una buena relación, os a ocurrido el saber lo que quería o necesitaba sin que ella diga nada, o al contrario, vosotros pensar algo y esa persona se anticipa a vuestras palabras.
Más de uno responderá, eso lo da el conocer los gestos de la otra persona, sus reacciones, etc. Y no le faltará razón, pero no siempre reaccionamos anticipándonos al pensamiento del otro viendo sus gestos o su expresión... pensadlo y seguro que os ha pasado sin que hubiera una visualización directa de la otra persona.
Lo que si es cierto, que el conocimiento emocional y sentimental de la otra persona, facilita esa "comunicación mental", del mismo modo que la buena primera impresión que nos de una persona facilita el empezar a charlar con ella.
Por supuesto, no con todo el mundo nos ocurre esto en el mismo grado. ¿no os ha pasado encontraros con alguien que, casi desde el momento de conocerla, habéis tenido esa "conexión telepática"? Seguro que sí. Y resulta que a esa persona la acabos de conocer casi.
Esto nos demuestra que la "comunicación mental" no se da exclusivamente con personas muy conocidas, a las que hace mucho tiempo que conocemos.
Evidentemente, todo esto es algo cotidiano y a un nivel muy bajo.
Otro tema es cuando de repente, nos acordamos de alguien que hace mucho tiempo que no vemos, que incluso vive en otra ciudad diferente y sin saber por qué, nos preocupamos de ella, pensamos en como estará, como le irá la vida... y curiosamente, o recibimos una llamada suya, o somos nosotros los que la llamamos y descubrimos que estaba también acordándose de nosotros, o tal vez incluso, pasando por un momento muy especial para ella.
Seguro que os a pasado, a vosotros directamente o a alguien muy cercano a vosotros, padre, madre, hermano, amigo...
¿Cómo podemos explicar esto? Desde luego para mí, esto es telepatía, sin ninguna duda. Explicar este acontemiento no entra dentro de mi intención, entre otras cosas, porque tampoco yo se los mecanismos que lo producen.
Lo que tengo claro es que funciona. Os voy a contar un caso que me pasó.
En aquella época vivía en Valdemoro (Madrid), población que se encuentra a unos 28 kilómetros de la capital. Era sábado por la tarde y mi pareja y yo habíamos quedado con unos amigos en Madrid.
De camino, de repente me vino a la mente un compañero de trabajo, y una necesidad imperiosa de llamarle y ver como estaba. Me entró una gran intranquilidad.
Cometiendo una imprudencia, y una infrancción, menos mas que no me pillaron, cogí el móvil para llamarle.
No podía esperar a parar el coche, tenía que saber cuanto antes que le pasaba a ese compañero de trabajo, le sentía muy mal. Tal era la intranquilidad que el control del vehículo me resultaba difícil.
Bueno, pues le llamé. Le pregunto que qué tal está y su respueta fué: "Fatal, acaban de decirme que mi abuelo a muerto".
Se extrañó mucho de que le llamara, eramos compañeros, nos llevabamos bien, pero no teníamos ninguna relación fuera de la oficina, teniamos los móviles por cuestiones de trabajo, no porque fuera de la oficina nos viéramos.
En este caso, el, a causa de su estado anímico, transmitió una angustia, un malestar (quería muchísimo a su abuelo como después me comentó, fue muy especial para él) que su mente, de alguna manera transmitió. Y, por otros mecanismos, que repito no se explicar, yo capté esa transmisión, esa angustía y ese malestar.
Por supuesto, hay grados de conexión telepática, ante todo debe haber un transmisor y un receptor, y ni todos somos buenos transmisores ni buenos receptores. Por mucho que una persona sea buena transmisora de esas emociones o sentimientos, si al lado no hay un buen receptor que los capte, no habrá telepatía. Es decir, para que haya telepatía debe haber un transmisor y un receptor, pero también una buena vía de comunicación.
Aunque normalmente las pruebas telepáticas cotidianas se producen de forma inconsciente, podemos prácticar nuestra capacidad de transmisión y de recepción de pensamientos.
Uno de los sistemas más utilizados para practicar y para determinar el grado de capacidad telepática de una persona son las cartas Zener, formadas por veinticinco cartas, grabadas con cinco formas diferentes: un círculo, un cuadrado, un triángulo, unas ondas y una estrella.
Pero hay muchos otros ejercicios y prácticas. En siguientes artículos os contaré como usar las cartas zener y algunos otros ejercicios para potenciar vuestra telepatía.