La gran cantidad de sueños que se desarrollan en una casa es debido a que la casa simboliza nuestro ser y personalidad, y por ello, cada parte de la casa tiene su significado, conocido el cual la interpretación del sueño resulta fácil y directa.
En primer lugar, la fachada simboliza lo externo del soñador, su apariencia, mientras que es en el interior de la casa donde se desenvuelve la vida familiar, nuestra vida íntima. Por esto, en la casa de nuestros sueños, cada pieza adquiere el significado que se corresponde con su función en la vida real: el comedor y la cocina son los alimentos y nuestra digestión; el dormitorio, el descanso y el sexo; el cuarto de baño, cuanto se refiere a la limpieza física y moral.
Por otra parte, los pisos altgos representan la cabeza, la mente y las facultades superiores, y la bodega el inconsciente. También existen escaleras, que son los medios de enlace entre unas y otras plantas del edificio (y, por lo tanto, de nuestra personalidad). Por último, a veces nos sorprende el número de puertas que hallamos, alguna abiertas, otras cerradas, u otras que a veces ni tan sólo sabemos adónde conducen, si es que conducen a alguna parte. Estas puertas representan el acceso a facultades y departamentos de nuestra alma, a veces bien desarrolladas y otras que no hemos usado jamás.
Una evaluación adecuada de todos estos elementos, junto al contexto del sueño nos permitirá su interpretación. Por ejemplo, una casa vieja y destartalada simboliza una antiguada condición de vida y pensamiento, o lo que es más probable, un mal estado del organismo. Un piso o un techo que se hunden, simboliza el derrumbamiento de los propios ideales y principios; o si vemos en qué habitación ocurre el derrumbamiento, veremos qué es lo que se hunde; si es la cocina o el comedor señalará deficientes hábitos alimenticios; si es el dormitorio, inmoralidad o desconocimiento de nuestra verdadera sexualidad, etc.