Aún cuando todos los sueños de entierros pueden parecer iguales a primera vista, en realidad debemos realizar varias distinciones para poderlos interpretar correctamente.
1.- Sueños de ENTERRADOR, en los cuales sólo vemos al enterrador, pero no al muerto ni al funeral.
2.- Sueños de ENTERRAR, que se realizan fuera del cementario y en los cuales se entierra a un animal, un objeto, o no sabemos el qué, pero nunca una persona.
3.- Sueños de ENTIERRO, en los que vemos enterrar a alguien.
4.- Sueños de FUNERALES, en los que presenciaremos la ceremonia religiosa del entierro.
ENTERRADOR
Soñar con uno o varios enterradores que en aquel momento no se estén ocupando de un entierro, casi siempre presagia la muerte de algún pariente lejano o amigo que nos legará sus bienes; es decir, nos promete una herencia inesperada, tanto mayor como más enterradores soñemos.
ENTERRAR
Si soñamos que enterramos un animal o un objeto, el presagio se halla contenido en el nombre de lo que enterramos o veamos enterrar; pero si en el sueño no distinguimos de qué se trata, su mensaje será de carácter psicológico y se refiere a un cambio radical de vida, a la muerte de una tendencia interior, cuyas consecuencias serán buenas o malas para nosotros según el sentimiento dominante en el sueño. También el estado del tiempo será indicador, según sea claro y soleado o nublado y tenebroso.
ENTIERRO
Si soñamos el entierro de otra persona, nos presaia el triunfo sobre nuestros enemigos, ya sean externos, es decir, personas que desean perjudicarnos, o internos, o sea entimientos o instintos, en cuyo caso su significado es el mismo que el de ENTERRAR.
Si nos entierran a nostros, debemos distinguir entre el que nos entierren vivio o que nos entierren muertos.
En el primer caso, nos revela que alguien desea nuestro mal y hace lo posible por perjudicarnos, ya sea de palabra (calumniándonos) o de obra; quien así procede suele ser aquel o aquellos que soñamos que nos entierran vivos.
Si nos entierran muertos, nos presagia una vida larga y feliz, así como el incremento de nuestros bienes o la mejoría de nuestra situación, ya sea en lo económico, en lo moral o en la salud. Pero si además nos entierran en una tumba (no en un nicho), es que llegaremos a ser propietarios de una casa o una finca.
FUNERALES
Los funerales son el servicio religioso que acompaña el entierro; y es que si en el entierro lo que cuenta es lo que se hace con el cuerpo del difunto, en los funerales lo que cuenta es su alma. Por ello, los funerales soñados nos recuerdan que la muerte no es más que el paso a otra realidad y que lo que debemos tener en cuenta es la perduración de la vida más allá de la muerte: la vida eterna o nuestra unión, nuestro matrimonio con la divinidad.
Asi pues, los funerales siempre tienen un sentido de matrimonio o nacimiento (o lo que es lo mismo, de bautizo), ya sea de aquel a cuyos funerales asistimos o de algún recién nacido en la familia.
Caso aparte es cuando no sabemos -o no queremos saber- por quién son los funerales, o cuando son por algún pariente muy íntimo: padre, madre, cónyuge o hijo, en cuyo caso el problema es mucho más serio, pues en él intervienen toda una serie de complejos psíquicos cuya base es la de "enterrar", querer eliminar situaciones y problemas personales o complejos de culpabilidad. En todos estos casos sólo el soñador o su psicoanalista pueden conocer la respuesta al sueño, que nunca será optimista.