Los colores forman parte de nuestras vidas de manera consciente o inconsciente. Tenermos preferencias por determinados colores, aunque no seamos conscientes de ello. Nuestras costumbres y nuestra cultura nos llevan a apreciar unos colores y a despreciar otros. Percibimos la realidad matizada por sus presencias y significados. Los colores influyen en nuestro ánimo, en nuestro carácter y en nuestras espectativas.
Cada color posee una virtud propia, y cuando encendemos una vela de determinado color ayudamos a que una situación deseada se haga realidad o a evitar circunstancias que nos perjudican. Por esto es importante conocer el significado de cada color, así como los atributos y cualidades de cada uno de ellos.
Los próximos artículos no pretenden ser una tesis sobre las velas y sus colores, realmente es un tema árduo y extenso y que requeriría una amplia bibliografía. Mi pretensión es únicamente introduciros en el lenguaje de las velas, con una descripción (la que considero mas acertada, ya que hay diferencias según el autor que se lea) de los colores, pequeños rituales fáciles de realizar pero efectivos, así como unos pequeños comentarios sobre cómo interpretar y entender lo que nos dicen las velas al arder.
Toda vela, si os fijais, arde de forma distinta y de diferente manera. Evidentemente para analizar la llama de la vela deberemos tener presente que haya ausencia de corrientes de aire (nuestro propio aliento por ejemplo) y otras circunstancias que puedan afectar a la llama.
También os conteré como interpretar las diferentes formas que forma la cera derretida, o si gotea mucho por un lado de la vela, o por todos por igual, o no gotea... en fin, toda una serie de aspectos que seguro que no os habéis fijado, pero que estan ahí. Dos velas, encendidas al tiempo, en el mismo lugar, bajo las mismas condiciones, arden de diferente manera y su cera derretida forma dibujos diferentes.
Antes de encender una vela debermos tomar conciencia clara, del cómo, del cuándo y del porqué antes de encenderla.
Cada vela dispone de un momento propicio para su encendido, aunque no es una regla estricta, si conviene, para conseguir una efectividad mayor, hacerlo en esos momentos concretos y específicos para cada color.
El encender una vela es un ritual mágico, es tocar a una puerta, es invocar a unas fuerzas y acudir a unas Esencias Superiores a las cuales deberemos recurrir sólo en caso de verdadera necesidad. No debemos caer en el abuso indiscriminado.
CONSEJOS:
* A cada consulta o ritual le dedicaremos una vela, es decir, una vela que empleemos para consultar sobre nuestro plano profesional, no deberemos usarla para preguntar sobre nuestro plano sentimental. En cada ritual, las velas deben consumirse completamente y deshacerse de los restos finales.
* No son necesarias velas de formas específicas. Ya sabeis que hay muchas tiendas que venden (y no baratas) velas de todas las formas y tamaños. No aportan nada de particular. Lo importante es el color, el momento adecuado y como ya os comenté en un artículo anterior, la voluntad y los sentimientos con los que encendemos esa vela. No malgasteis el dinero.
* Por el sentido mágico de la acción, es preferible encender la vela con una cerilla de madera. No es que no se pueda encender con un mechero, pero la cerilla es mucho más natural y nos aproxima más a los ritus ancestrales de chamanes, druidas y hechiceros, que evidentemente no disponian de mecheros ni otras modernidades. Si podemos encenderlas con otras velas, con varillas o con papel.
* Como refuerzo al trabajo, se puede recurrir adicionalmente algún tipo determinado de oración o mantra que corresponda al deseo, o a la piedra, flor, perfume, metal o planta que encaje con el color de la vela y el deseo del rito. Por supuesto esto siempre estará acorde con nuestras creencias.
* Es muy conveniente el uso de incienso, ya que depura y prepara el ambiente. Aunque en principio puede servir cualquiera, también aquí hay unas correspondencias acordes al dia y la hora de la realización del ritual.
* Es conveniente disponer de un espacio más o menos dedicado al encendido de velas. En primer lugar por seguridad, conviene que sea un sitio libre de corrientes de aire, lugares donde no haya riesgo de que nada salga ardiendo o que estropee algún mueble. Además también debería ser un lugar de la casa que nos resulte especialmente atractivo o tranquilizados, donde nos encontramos un poquito más a gusto que en el resto.
* En cualquier ritual podremos prescindir de cualquier elemento, aunque lo ideal es que no, pero desde luego hay uno del que no podemos prencindir nunca: LA VELA. Incluso si no disponemos del color específico para el trabajo deseado, podremos recurrir a un vela de color neutro o en todo caso blanco, se consideran velas comodines. NUNCA al contrario, el azul no puede sustituir al blanco por ejemplo, en caso de no disponer de una vela blanca, emplearemos una color neutro. Una vela de color neutro es una vela de color natural, del color de la cera.
* Para finalizar deciros que el arte de las velas no es un juego y nos lo debemos tomar muy enserio. En primer lugar porque cuánto más enserio nos lo tomemos más efectivos serán los trabajos y en segundo lugar porque las energías que invocamos se pueden volver en nuestra contra.
En la próxima entrega comenzaré a estudiar las velas de color blanco.
Un fuerte abrazo y felicidad