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domingo, 09 de diciembre de 2007
Desde la época antigua las velas han sido utilizadas para rendir culto y adorar a diversos dioses y divinidades, pero es sólo la religión cristiana la que las consagra como elemento indispensable en sus ritos religiosos.

Las velas han desempeñado, a lo largo de la historia de la humanidad, una función esencial en los ritos de tipo mágico y religioso. En la búsqueda del ser humano de algo superior, de una guía para su vida, de un objeto para su Fe, se ha recurrido a las velas como elementos de intermediación ante las fuerzas divinas.

El hombre ha considerado que el fuego tiene poderes purificadores, mientras que a la luz la ha concebido como un enxo de unión entre Dios y la humanidad. En la época primitiva de la humanidad los hombres veían en el fuego el símbolo de la energía creadora y regeneradora de la naturaleza. Las velas han acompañado a la humanidad en su camino hacia Dios y hacia su propio mundo interior.

La historia de las velas se remotna a la historia del fuego. De todos es conocida la importancia que tuvo el fuego en el proceso de evolución de la humanidad. En una primera etapa el hombre quedó asombrado y estupefacto al contemplar el fuego como un fenómeno de la naturaleza. Luego, encontró la manera de conservarlo y, finalmente, elaboró un sistema para crearlo demanera artificial.

El fuego ayudó al hombre a adaptarse a un entorno difícil. Permitió que sobreviviera cuando las temperaturas bajaban a límites intolerables. El fuego también ayudó al hombre en su lucha contra las bestias. Le dio una ventaja frente al resto del mundo animal. La posibilidad de cocer los alimentos, de endurecer la madera y de moldear los metales multiplicó su poder de acción sobre el mundo.

Por otro lado, podemos afirmar que el fuego contribuyó a establecer unas normas diferentes de convivencia social y estimuló el poder creativo e imaginativo del hombre. Las primeras lámparas utilizadas por el hombre eran de piedra y usaban como combustible la grasa de los animales. Al amparo de su luz, los hombres primitivos trazaban aquellas primeras pinturas rupestres, por medio de las cuales invocaban la protección de las fuerzas de la naturaleza, propiciaban la caza o simplemente eran una muestra de su naciente creatividad artística.

Más adelante, pasaron a elaborar palos con grasa de animales a manera de teas. Luego se utilizó la resina para reemplazar la grasa de los animales. Las civilizaciones egipcia, griega y romana utilizaban ya el aceite como combustible. Se dice que las primeras zonas urbanas iluminadas de manera permanente fueron los burdeles de Atenas y siglos más tarde los burdeles romanos.

Otras civilizaciones como la celta, utilizaban también el fuego en sus rituales mágicos y religiosos. La primera noticia que se tiene de la existencia de las velas es de la civilización etrusca. Ellos las denominaban Cereus y las fabricaban con cera y sebo. Ya en la época del imperio romano se utilizaban las velas en los templos en los que adoraban a los dioses y también las usaban en las casas de los grandes personajes del poder.

Cuando los cristianos eran perseguidos por los romanos empiezan a tenerse noticias ciertas sobre su utilización generalizada. Los cristianos perseguidos las usaban en los ritos que organizaban en las catacumbas, de manera clandestina.

La religión judía también ha hecho uso continuo de las velas en sus ritos. Desde épocas remotas se utilizaban en los cortejos fúnebres y también en los bautizos. Desde la Edad Media, la Iglesia Católica institucionalizó su uso en los altares de las iglesias y en sus famosas y monumentales catedrales. En esta época existía la costumbre de encender las velas durante toda la noche en conmemoración de las festividades religiosas más importantes.

Teniendo en cuenta esta historia de las velas, no resulta sorprendente que el acto de encender una vela lleve implícito todo un mundo de ilusiones, esperanzas y enriquecimiento de nuestro espíritu.

Prescindiendo de cualquier tipo de referencia religiosa, las velas y el fuego que ellas mantienen y dan su existencia para su mantenimiento es un acto de fe, pero de fe en nosotros mismos, en nuestra capacidad de crear y de sentir y de proyectar, a traves de esa vela encendida, a nuestro alrededor esos sentimientos y emociones.

Por eso, cuando oigo a alguien hablar de "te voy a encender una vela negra", no puedo por menos que sonreir.

Aunque los colores tienen su significación, lo realmente importante y lo que determina el significado de encender una vela, no es su color, es el sentimiento con el que se hace.

Puedo encender una vela negra con toda mi buena intención, como simple acto de quemar, de elminar cualquier maldad a mi alrededor; y en cambio, encender una vela blanca deseando algún perjuicio a alguien.

Por eso mismo, tampoco existe magia blanca, negra o del color que queramos, lo que hay son sentimientos blancos, negros o de cualquier color. La actitud de la persona que realiza el ritual es el que determina el color de su magia.

En próximos artíuclos os contaré la significación general de los colores de las velas, aunque como podréis comprobar vosotros mismos, suele haber mucha discrepancia al respecto.

También os comentaré pequeños rituales de protección o de atracción de buena suerte, cuya efectividad, fundamentalmente, dependerá de la fe con la que los realicemos.

En cualquier caso, siempre que encendáis una vela, hacedlo con bondad y con buena intención, del mismo modo que nuestros antepasados en las cavernas encendían su fuego para proporcionarse bienestar y protegerse de las fieras que los rodeaban.

Hasta pronto amigos.

Publicado por sagnasebar @ 21:06  | Esoterismo
Comentarios (1)  | Enviar
Comentarios
hola quisiera que me dieran una idea para justificar un trabajo en el colegio sobre las velas gracias
Publicado por vane
miércoles, 22 de octubre de 2008 | 4:02