En sueños, la cuestión de las edades es algo muy relativo; casi me atrevería a decir que es algo que depende totalmente de las circunstancias particulares y momentáneas del soñador en el momento de tener el sueño. En efecto, es una opinión muy generalizada que soñarse más viejo de lo que se es augura larga vida, pero ocurre que la mayoría de los autores consideran que verse más joven de lo que se es también presagia larga vida, lo cual a pesar de parecer contradictorio sigue siendo verdadero.
Porque en sueños la edad equivale a energía vital; y de la misma forma que los científicos hablan de "edad oficial" y "edad biológica", también deberíamos concluir con la existencia de una "edad psicológica", que es la edad con que nos vemos en sueños.
Asi, el joven lleno de planes y ambiciones, soñarse anciano es una forma de reflejar lo mucho que le queda por vivir y realizar en la vida. Y el hombre maduro, o anciano, que se sueña mucho más joven de lo que es, en su interior se siente joven, todavía tiene planes y ambiciones que realizar, todavía se siente lleno de vitalidad y con años por delante.
Lo malo, lo verdaderamente grave, es que un anciano se sueñe viejo; es que en aquel momento ya se siente acabado, ha perdido las ilusiones y, con ellas, la necesidad de seguir viviendo.
Por dicho motivo, llegados a cierta edad solemos vernos en sueños más jóvenes de lo que somos, y sólo en momentos de depresión nos vemos como somos o todavía más viejos; es como si en los momentos bajos sintiéramos el peso de los años, y en los momentos de euforia vital el contador de los años se hubiera detenido en aquella edad en la que nos hemos sentido mejor, en nuestra edad ideal.