Hola amigos,
Lo que os voy a contar, fue algo que me paso hace unos años. Acababa de empezar a introducirme en estos mundos inquietantes e intrigantes de la parapsicología y lo paranormal.
Entonces residía en madrid y me encontraba circulando por la M-40, cuando todavía no estaba concluida y solo estaban abiertos ciertos tramos.
Iba de regreso a casa, después de un día de trabajo, con ganas de llegar, escuchando mi música preferida a un volumen la verdad que alto.
De repente, empecé a notar como se me erizaban los pelos de todo el cuerpo, comenzando en la nuca. Un escalofrío recorrio todo mi ser y empecé a notar una extraña sensación.
A pesar de ir circulando a la velocidad normal en una autovía, sentí una necesidad imperiosa de mirar por el espejo retrovisor, pero no para ver los coches detrás mío, no, necesitaba ver todo el asiento trasero, notaba que ahí había alguien.
Miré, y hacia la derecha, le vi. Un hombre de unos 50 años, bastante calvo, con camisa de leñador y un plumas de estos sin mangas, un poco barrigón, pero con cara de bonachón, aunque su expresión era terrorífica.
Me estremecí de pies a cabeza.
Bruscamente volví la mirada a la calzada, pero seguía notando esa presencia.
Estupefacto, no pude evitar volver la cabeza para cerciorarme....
NO HABIA NADIE
Respiré ligeramente aliviado, era lo normal, no podía haber nadie en el asiento trasero.
Pero en ese momento, empezó a entrar en mi mente una pregunta, martilleante, insistente, penetrante...
"¿Que ha pasado?"
Y otra...
"¿Dónde estoy, que me estan haciendo?"
Y con un llanto terrible...
"Tengo tres hijas, ¿que va a ser de ellas?"
No pude evitar preguntarme mentalmente que estaba ocurriendo, entre un sinfin de escalofríos.
Sorprendentemente, recibí una respuesta...
"Creo que he tenido un accidente con el camión... Estoy muerto...¿Que va a ser de mis hijitas?"
El alma no me cabía en el cuerpo, fue como si quisiera salir de mi, proyectarse a un mundo no visible y ayudar y calmar a ese hombre que esta sufriendo lo indecible.
Sin saber por qué, comencé a explicarle que sus hijas no estarían solas, que el podría seguir con ellas, protegiéndolas, cuidándolas, pero de una forma diferente. Desde un mundo donde no hay barreras y se amplían los horizontes del conocimiento.
Curiosamente, esa inquietud que sentía, esa desesperación que no había dejado de sentir, se fue atenuando.
De repente...
El corazón casi se me escapa por la boca...
Al salir de una curva a la izquierda... unos metros mas adelante, en una salida de la M-40...
Había un camión volcado, con toda su mercancía desparramada por doquier...
Ambulancias, policías, coches... un ajetreo apabuñante...
Y en el suelo... a uno metros del camión...
El cuerpo de un hombre gordito, sobresaliendo un brazo con una camisa de leñador...
Tapado con esa manta que llevan las ambulancias.
Había muerto.
Al pasar de largo, lo último que sentí... muy profundamente en mi corazón...
Una palabra...
"Gracias"