Imagínense una forma de vida cuya orientación está formada por las historias narradas por las nochs una y otra vez, cuyas imágenes están en el silencio de los inviernos y los susurros de los seres del otro mundo, escondidos pero al acecho, ligereamente fuera de nuestro campo de visión. Como en los grabados contemporáneos,los mitos y las imágenes celtas se producen como si se esculpieran en los misterios de la noche.
En una época en la que tantos de nosotros experimentamos un anhelo por conectarnos con los ritmos naturales de la tierra y de nuestras vidad (nuestras muertes y despertares, nuestra creatividad y nuestras penas), cada vez más y más personas vuelven su atención hacia las tradiciones vernáculas y sus sistemas de oráculo en busca de guía y apoyo.
Una de las más pintorescas y exhaustivas de estas tradiciones la tenemos muy cerca de nosotros, entre los celtas europeos. Imaginativos y en armonía con los signos de la naturaleza, los celtas "adivinaban" respuestas de los animales, las plantas, las gentes, los vientos y las estaciones. Especialmente, árboles y animales tenían conocimientos de todas las cosas, pasadas, presentes y futuras.
Los bardos, los druidas, los hombres y mujeres sagrados, los curanderos y los zahoríes y particularmente los augures obtenían su capacidad de sanar y de ver lo invisible de los movimientos y cambios naturales de los animales, las perssonas y el clima que les rodeaban. Las historias y leyendas, explicadas y refinadas con el paso de las generaciones, acumularon enorme cantidad de conocimientos para sanar, proteger y transmitir sabiduría.
Con una serie de artículos y un poco de tiempo, recuperaremos ese conocimiento ancestras y transcenderemos el concepto actual que tenemos de los celtas, no simplemente un pueblo guerrero, sino un pueblo sabio, tanto que su cultura afecto a otras posteriores y que ha llegado hasta nuestros dias.
Antes de continuar, permitirme haceros una pregunta:
¿Quiénes eran los celtas?